El buen Fin

No se pudo escoger una mejor frase para engañar al consumidor a gastar prematuramente lo poco que tiene. No cabe duda que vivimos en una sociedad de consumo y en donde los valores humanos están cada vez más centrados en lo material, se ha perdido en forma lenta y progresiva la fraternidad entre las personas, el hombre se ha vuelto cada vez más centrado en sí mismo, con poco interés en su prójimo. Con toda la turbulencia de situaciones por las que vive el hombre moderno es fácil que centre su interés en el mismo y menos en sus semejantes, la influencia de los falsos valores en revistas, TV e internet son contundentes, asociados a situaciones económicas difíciles, desintegración familiar, y malas amistades. Dice la palabra de Dios que en los últimos días la gente estará llena de egoísmo y avaricia, se enfriaran todas las nobles virtudes del ser humano (2 Timoteo 3:1-8).

Hay ocasiones en que me pregunto cómo sería este mundo si todos tuviéramos como propósito ayudar a alguien cada día, y lo menciono como propósito porque estoy convencido de que los buenos hábitos y sentimientos se van forjando poco a poco conforme los ejercitamos, igualmente creo que cada persona  tiene la posibilidad de encontrar una vida de gozo y paz, por el poder del Espíritu, pero tiene que tener el deseo en su corazón de ejercitar el amor al prójimo, de buscar todos los días a alguien a quien ayudar. 

El apóstol Pablo en el libro de Gálatas nos escribe, siempre que tengas la oportunidad hagamos bien a todos (Gal 6:10). Es una recomendación que ejercita nuestro espíritu a ser mejor cada día.

Si de verdad queremos darnos cuenta a nuestro alrededor hay tanta gente lastimada y adolorida que necesita de nuestra atención y consideración, cuantas veces te ha sucedido que alguien te desea platicar algo importante para él o ella y le dices que estas muy ocupado (a) que mas tarde o mañana sin falta le hablaras para tocar el tema y nunca hablaste. Que te han pedido ayuda para algo sencillo y simplemente no tienes tiempo en ese momento, incluso cuantas veces sabemos de alguien con una pequeña necesidad económica y nos pasamos de largo ~caminando o con la mente~, Creo que nunca nos parecemos mas a nuestro Señor que cuando ayudamos a alguien, cuando somos compasivos, y damos de nuestro tiempo, o incluso de nuestro dinero no importa lo ocupado que estemos o lo poco que tengamos para regalar a aquel que lo necesita.

Cuando mostramos nuestro amor al prójimo mostramos la imagen de Dios al mundo, la escritura dice que la gente conocerá a los cristianos por sus frutos (Mat 7:15-23)

La gente sabrá que somos creyentes cuando nos vean ayudando a nuestro prójimo, haciendo bien nuestro trabajo, siendo responsables, honestos, honrados, confiables, cuando vean que nos interesa ayudar en nuestra capacidad al necesitado, cuando decimos palabras de aliento y bendición.

Me mejor deseo para este año que termina no es que pases un buen fin, sino que hoy reflexiones en un buen comienzo, que en estas fechas decembrinas tu reflexión no dure un mes, sino que siembres una semilla que de fruto por el resto de tu vida, si es así, ten la plena seguridad que nunca faltara una gota de agua celestial que te mantendrá fuerte y fresco cada día. 

Dios es nuestra Fortaleza.

Dr. Francisco Palacios Blancarte

 



ETIQUETAS: