La desidia, fácil de justificar

El otro día se me cayó un liquido aceitoso que mancho un pantalón, por lo que fui rápido a buscar un desmanchador y en la instrucción decía “para obtener el mejor resultado” se utilizara lo antes posible, así es que entre más rápido se limpiara más rápido se quitaría.

En nuestras vidas sucede algo similar. Cuando Dios te revela pensamientos que sabes que son para cambiar algunas cosas en tu vida, o algo con lo que debemos de lidiar en otra manera, es en ese mismo momento cuando debemos hacerlo. No la próxima semana o el siguiente mes cuando las cosas estén más tranquilas.  El dejar las cosas para después es muy fácil de justificar, siempre encontramos una buena razón, y esto se aplica a todas nuestros proyectos desde los de ponernos en mejor forma física, hacer un poco de orden en la casa etc.  Incluso he visto que algunas situaciones más difíciles como malos hábitos  (los que desees imaginar), en nuestro subconsciente les encontramos una causa perfectamente justificada, razonable y que normalmente pensamos esta fuera del alcance de nosotros el resolverlo. A esto se le llama en medicina intelectualizar el contenido del pensamiento.

Es frecuente escuchar, “tengo la mejor intensión, mi plan es ser obediente, así es que no estoy tan mal”. Pero la intensión no es igual a obediencia, cuando Dios habla a nuestro corazón para cambiar una actitud, un habito, pedir perdón a alguien, o mejorar la relación con alguna persona, es para realizarse lo antes posible, y el no hacerlo solo estamos perdiendo el gozo que Dios desea sembrar en nuestro corazón y sobre todo que nos está pidiendo algo que si somos obedientes nos evitara un sufrimiento futuro,

¿En que eres desidioso?, ¿En tus relaciones personales?, ¿Con tu esposa?, ¿Con tus finanzas?, ¿Con hábitos para comer o tomar? ¿O tu estado de salud?, o ¿El orden de tu hogar?. ¿En que área de tu vida has escuchado la voz de Dios pidiéndote algo?

Al enemigo le agrada sembrar esta semilla de “justificación” de la desidia en nuestra vida, y me refiero al término desidia porque es un reflejo de inseguridad y falta de compromiso a una relación. Este sentimiento invariablemente termina destruyendo la autoestima, una buena imagen de sí mismo, una buena conducta y sobre todo una buena relación con el espíritu santo que mora en todo creyente.

Jesucristo vino a demostrarnos que las cosas no se pueden dilatar, que no se debe de vacilar para cumplir las órdenes del Padre, nos dio un ejemplo de obediencia que pago con su misma sangre, vino a cumplir una misión sin dudar un solo momento de su responsabilidad y compromiso, sin importar el dolor que condicionaría su obediencia hasta la pronunciación de sus últimas palabras, consumado es, la orden de mi padre ha sido cumplida no hay nada más que pagar…

Perdónanos padre santísimo por dudar de tus indicaciones que mejoraran nuestra vida y nuestra relación contigo, perdónanos por mantener la desidia en nuestra vida, revela a cada uno la desesperación de tus buenos deseos, de tu magnifico plan que sigue a la obediencia, gracias por seguir hablando a nuestras vidas, nunca apartes tu buen consejo de nuestro pensamiento y tu cobertura de nuestra vida, fortalece nuestra voluntad para honrarte dignamente… Amén.

 

Dios es nuestra fortaleza.

Dr. Francisco Palacios Blancarte



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