La paternidad es un principio de la vida que produce formación de carácter, propósito y destino para el individuo.
La figura paterna en el hogar es insustituible, fue establecida por Dios como posición de ejemplo, responsabilidad, liderazgo y autoridad. El hombre fue diseñado para cumplir una función y una posición en la familia y en la sociedad. Ser un padre es el trabajo más realizador que un hombre puede llegar a tener.
En nuestra sociedad moderna existe un desconocimiento profundo acerca de la paternidad y por eso el concepto de familia se ha tenido que redefinir y re direccionar en modelos sociales que tratan de suplir la figura paterna sin poder lograrlo. La maternidad como principio le corresponde a la mujer desarrollarla y ejercerla en el hogar como complemento idóneo para la paternidad del hombre. Cuando la mujer trata de ocupar el roll del hombre, su potencial de maternidad se puede desfigurar en un matriarcado con no muy buenos resultados para los hijos. Los graves problemas sociales que estamos enfrentando como sociedad, tienen su raíz en la ausencia o carencia de figura paterna en la familia. Lo ideal para la familia es que tanto el padre como la madre asuman la responsabilidad que les corresponde y juntos construyan un hogar fuerte y exitoso.
Ser un buen padre no es algo que sucede automáticamente, toma tiempo y mucho esfuerzo. La paternidad es un trabajo de tiempo completo. Como hombres debemos aprender, desarrollar y entrenarnos para asumir la figura paterna que nuestro hogar necesita. Un padre debe tener siempre presentes las características fundamentales de liderazgo y responsabilidad, así como la capacidad de poder planear, disciplinar y amar.
El fundamento para desarrollar una paternidad correcta esta en un concepto básico; el propósito. El propósito es un principio fundamental de la vida. Una ilustración muy sencilla para entender el concepto de propósito en todas las áreas de la vida es el siguiente; cuando un fabricante crea un nuevo producto, la función y el propósito de ese producto determinan el diseño de ese producto. Dios creó al hombre y la mujer con características y cualidades que los capacitan para llevar a cabo el propósito para el cual, El los diseño. La paternidad es el diseño y el destino del hombre, allí está encerrado el propósito del hombre. Ser un padre tiene sus raíces en la imagen de Dios, porque Dios es Padre.
LA BIOLOGÍA DEL HOMBRE
Biológicamente el hombre está diseñado para ser padre; su constitución hormonal y física define al hombre como progenitor, fundador, protector, proveedor y soporte de los que estarán a su cuidado. La hormona testosterona lleva a cabo todo el proceso biológico en la maduración del hombre, los cambios sexuales secundarios de la pubertad y la adolescencia tienen que estar asociados a una influencia formativa adecuada por parte de los padres desde que el hijo es pequeño en todas las esferas; mental, física y espiritual. La sexualidad del joven no es más que el reflejo del potencial de paternidad que Dios ha puesto en el hombre para llegar al propósito final de ser padre. La capacidad reproductiva del hombre es un reflejo de su potencial biológico. El hombre durante el acto sexual deposita en la mujer de 300 a 500 millones de semillas o espermatozoides cada uno de ellos con toda la información genética necesaria para junto con el ovulo femenino formar un nuevo ser. Una sola semilla masculina realiza todo el proceso de fecundación, esa semilla aportara el 50% de la información genética del nuevo ser incluyendo la definición sexual.
La testosterona provocara también los cambios físicos y emocionales que el hombre necesita para convertirse en padre y cumplir todas sus funciones como progenitor, protector, instructor, proveedor y soporte de su familia. El hombre no está sometido a cambios hormonales como el caso de la mujer sino que está diseñado biológicamente y hormonalmente para ser estable en sus emociones y firme en sus actitudes.
FUNCIONES DEL PADRE
I. Progenitor
Este término deriva del latín y significa el que engendra, también significa precursor o iniciador. Sabias tu que como hombre te ha sido dada la capacidad y la responsabilidad de engendrar o de iniciar no solo la vida de tus hijos sino generaciones completas que se derivaran de ellos. Es por eso que llevan el apellido de papá y no de mamá. Es por eso que tú como progenitor determinas el sexo de tus hijos desde la concepción. Este principio trasciende todas las culturas y las edades. El hombre como progenitor marca generaciones futuras con su nombre y su influencia. De ese tamaño es la responsabilidad de la paternidad. Tus actos, tus decisiones y tu testimonio de vida trascenderán sobre tus hijos y tus generaciones. Éxodo 20:2-6 ...visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen. Deut. 6:5-9 ...amaras al Señor tu Dios de todo tu corazón... Como padres tenemos solo 2 opciones, o buscamos a Dios y le obedecemos para obtener sus bendiciones, o le ignoramos y seguimos haciendo nuestra propia voluntad marcando nuestra descendencia con nuestra autosuficiencia y nuestra maldad. Nuestra responsabilidad es irrenunciable.
II. Protector
El hombre ha sido dotado de fuerza, carácter, estabilidad emocional para ser el protector de su hogar. Nuestra función protectora inicia el día que nos casamos, nuestra esposa necesita protección. La mujer busca amor y protección de su esposo, la protección es una de las necesidades básicas de la mujer. La mujer se atemoriza fácilmente (ejemplo del ratón) así ha sido diseñada, vulnerable en sus emociones y sentimientos para poder ser codependiente de su marido. Nuestros hijos desde pequeños requieren la protección paternal, él bebe se identifica con la figura paterna sintiendo seguridad y confianza en los brazos fuertes de papá. Esta figura protectora y amorosa también va desarrollando una figura de autoridad y respeto de los hijos hacia papá. Un papá protector va obteniendo la autoridad moral para instruir y corregir a sus hijos desde pequeños. La disciplina y la corrección constituyen una forma de protección para nuestros hijos al establecer límites de seguridad y protección para evitar que se lastimen o sean lastimados. Hay que protegerlos de malas influencias y malos hábitos. Al llegar la adolescencia y la juventud es donde más protección paternal requieren los hijos. Es la etapa en donde más protección debe uno brindarles. La homosexualidad y las graves desviaciones que estamos viendo en esta generación son descuidos y fallas en la paternidad; la falta de una figura paterna equilibrada en el hogar y las influencias externas nocivas sobre nuestros hijos están provocando estas desviaciones. Debemos ser como aquel valiente del ejército de David llamado Sama. 2da. Sam. 23:11-12 ...el entonces se paró en medio de aquel terreno y lo defendió...
Tenemos que tener discernimiento espiritual para proteger nuestro hogar. Efes. 6:10-18 Estad pues firmes, ceñidos... El día de hoy satanás está destruyendo hogares y está tomando cautivos a los jóvenes y no hay un valiente que le oponga resistencia. Pero cuando hay un padre protector y en alerta permanente, a este Dios le da todas las victorias.
Mateo 24:43 Pero sepan esto, que si el padre de familia supiera a qué hora el ladrón ha de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.
III. Instructor
Prov. 22:6 Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartara de él.
El hombre ha sido diseñado como papá para instruir a sus hijos. Instruir significa enseñar con el ejemplo. La capacidad de un niño para aprender es impresionante, los primeros años de vida son los más importantes. Se ha descubierto que es la etapa de mayor aprendizaje en toda la vida. Así como un niño pequeño puede aprender hasta 5 idiomas diferentes, es capaz de aprender a tocar instrumentos musicales o a desarrollar habilidades físicas como la natación y el deporte en general, así también esta es la etapa donde se fundamenta su carácter, su autoestima, su personalidad, sus hábitos y sus actitudes.
La instrucción corresponde tanto a papá como a mamá, es una función tan importante que debe ser compartida.
En algunas culturas antiguas como la judía y la oriental el niño crecían al lado de papá los primeros 5 años de vida, le acompañaba al campo o a la aldea para verlo trabajar y aprender su oficio. El niño observaba a papá y aprendía a hacer las mismas tareas.
¿Sabes en que se parece tu niño pequeño a Dios? En que todo lo mira y lo registra.
¿Sabes que tus niños se dan cuenta a qué hora te levantas, o si vas a trabajar? Ellos ven y aprenden desde pequeños lo que haces; si eres honesto, integro, ven como tratas a tu esposa y a las demás personas. Aprenden a hablar como papá, a reaccionar como papá, a tratar a la personas como papá lo hace.
Este potencial que hay en la paternidad lo debemos aprovechar para ejercer la mejor influencia sobre nuestros hijos. ¿Sabías que la vida de tus hijos depende de las influencias que reciben?
La paternidad es la influencia más poderosa en la sociedad, para bien o para mal; la decisión está en cada uno de nosotros como padres. Nosotros decidimos si ejercemos una influencia positiva o negativa sobre nuestros hijos, de ese tamaño es nuestra responsabilidad.
Papá debe ser el líder espiritual del hogar. Toda la biblia tiene ejemplos de cómo Dios busca al hombre para que asuma su responsabilidad como líder y sacerdote de su hogar. Deut. 6:5-9 ...y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón, y hablaras de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
Dios nos muestra en su palabra que el hombre ha sido diseñado para asumir la paternidad espiritual del hogar.
El hombre cristiano debe vivir una vida productiva, emocionante y dinámica y esto se fundamenta en una relación íntima con Dios, amarlo y buscarlo profundamente. De esta relación se derivara una vida de bendición y de abundancia que nos dará material de sobra para hablarles a nuestros hijos de las maravillas de Dios y de su reino.
Dios nos llamara a cuentas como instructores y líderes de nuestro hogar.
IV. Proveedor
La provisión en el hogar es fundamental. La familia necesita alimento, vestido, techo. Esta responsabilidad le corresponde al hombre. La paternidad de un hombre se distingue por su función proveedora. Le da una imagen de respeto, admiración y honor ante su esposa y sus hijos. El hombre ha sido dotado de habilidades, fuerza e inteligencia para proveer para el hogar.
En los tiempos modernos y de crisis un hombre puede sostener un hogar hasta con una franela de 10 pesos. O un cajón de bolear zapatos (que por cierto ni hay competencia). No hay excusa alguna.
No tiene nada de malo que la mujer trabaje y produzca pero sin descuidar su función maternal en el hogar, pero no le corresponde a la mujer llevar la carga financiera y emocional de toda la familia.
1ª. Tes. 4:11-12 ...y procuren tener tranquilidad, y ocúpense en sus negocios y trabajen con sus manos de la manera que les hemos mandado...
2da. Tes. 3:6-15 El deber de trabajar.
1ª. Tim. 5:8 ...porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.
Deut. 28:8-12 El Señor enviara su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello que pusieres tu mano...
V. Soporte
La figura paterna es una figura de soporte. La fuerza física y emocional del hombre le lleva a cubrir y cumplir esta función de soporte. La fuerza emocional del hombre da identidad y seguridad en el hogar. Cuando aparece la adversidad en la vida familiar, el hombre debe ser el soporte principal del hogar. Para la esposa no existe un respaldo más efectivo y seguro que el de un esposo valiente e íntegro, equilibrado en sus decisiones, que sabe depender de la sabiduría de Dios.
Para los hijos un papá equilibrado y productivo constituye un soporte insustituible para impulsarlos en sus vidas. Las palabras de bendición de un padre crean un soporte firme sobre la vida de un hijo. Un abrazo en los momentos cruciales y frases como: te amo hijo. Estoy orgulloso de ti. Estas destinado para cosas grandes. Perdóname hijo me equivoque o fui injusto contigo.
Una oración de papá sobre un hijo cuando emprende proyectos o etapas importantes en su vida, en su escuela, en su carrera profesional, un nuevo empleo, en su noviazgo o al casarse es un soporte espiritual insustituible. Cuando un hijo llega tarde a casa es el hombre el que debe velar y ser el soporte espiritual en todo momento.
Aun en lo físico, el hombre ha sido diseñado para ser el soporte físico en casa. Hay tareas en el hogar que le corresponden al hombre realizar; desde traer un garrafón de agua y colocarlo en su lugar. Toda tarea que requiera el uso de una herramienta sobre todo si es eléctrica. Desde el martillo, las pinzas y el desarmador hasta el pico, la pala y el azadón, son herramientas que le corresponden al hombre usar. Cuando aparecen peligros en el hogar como insectos, animales o hasta intrusos o ladrones, es el hombre el que debe hacer frente.
CONCLUSIÓN
La paternidad es un principio fundamental para la vida del ser humano y del creyente y el no conocer o ignorar este principio lleva a un desequilibrio en la vida familiar y en la sociedad que es lo que estamos presenciando en la vida diaria del hombre.
La paternidad espiritual del hombre en el hogar no es opcional, es un deber.
Ser un buen papá quizá sea una tarea difícil y hasta sacrificial para un hombre, pero ese es nuestro propósito como hombres. La gratificación final de ser un buen papá no se compara a nada, lo supera todo. Ver a un hijo vivir bajo la bendición de Dios no tiene precio.