Poner atención

Kimbal O’hara era un niño huérfano irlandés que durante la ocupación inglesa de la India fue criado por el regimiento en el que su padre había sido sargento.  Cierto comerciante de joyas llamado Lurgan descubrió que el niño “Kim” podía convertirse en un valioso agente al servicio del gobierno, un espía.  Lo entrenaba jugando un juego de desafío, el juego de “Kim”. Le mostraba una bandeja llena de chucherías, le permitía contemplarla un ratito y luego la cubría con un trapo. El chamaco tenía que reproducir por escrito el contenido de la bandeja con el mayor detalle posible. Kim pronto llegó a ser un hábil observador y un elemento muy útil para el servicio de inteligencia inglés, ya que como niño, podía ir y venir con información valiosa que obtenía con el sólo hecho de observar y memorizar.

Suena difícil ¿No? Pero el secreto para dominar el juego de Kim es muy sencillo; basta con poner atención. Es el mismo secreto para hacerse bueno en recordar nombres, números de teléfono e instrucciones; ¡PONER ATENCIÓN!

Deuteronomio 4.8-10 dice: ¿Y qué nación hay tan grande que tenga normas y preceptos tan justos, como toda esta ley que hoy les expongo? ¡Pero tengan cuidado! Presten atención y no olviden las cosas que han visto sus ojos, ni las aparten de su corazón mientras vivan. Cuéntenselas a sus hijos y a sus nietos.

Deuteronomio 7.11-13 habla de la bendición que resulta de poner atención: Por eso debes obedecer los mandamientos, los preceptos y las normas que hoy te mando que cumplas. Si prestas atención a estas normas, y las cumples y las obedeces, entonces el SEÑOR tu Dios cumplirá el pacto que bajo juramento hizo con tus antepasados, y te mostrará su amor fiel. Te amará, te multiplicará y bendecirá el fruto de tu vientre, y también el fruto de la tierra…

Desafortunadamente algunos somos de atención dispersa cuando Dios nos trata de mostrar algo para hacernos entender.

¿Qué nos impide poner atención? Tres cosas resaltan.

1. Pensar a la vez que escuchamos. El ruido de nuestra propia voz nos distrae las palabras de quien nos habla. 

Proverbios 3.7: No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al SEÑOR y huye del mal.

Proverbios 26.12: ¿Te has fijado en quien se cree muy sabio? Más se puede esperar de un necio que de gente así. 

2. Valorar más nuestras ideas, opiniones o conocimientos e interrumpir a la persona que nos habla, aunque sea en nuestro pensamiento.

Proverbios 18:13: Es necio y vergonzoso responder antes de escuchar.

3. Cerrar nuestra mente a maneras diferentes de ver las cosas. Eso es inseguridad que lleva a la obstinación.

1 Samuel 15: Un día Samuel le dijo a Saúl: “El SEÑOR me envió a ungirte como rey sobre su pueblo Israel. Así que PON ATENCIÓN al mensaje del SEÑOR. Así dice el SEÑOR Todopoderoso: ‘He decidido castigar a los amalecitas por lo que le hicieron a Israel, pues no lo dejaron pasar cuando salía de Egipto. Así que ve y ataca a los amalecitas ahora mismo. Destruye por completo todo lo que les pertenezca; no les tengas compasión. Mátalos a todos, hombres y mujeres, niños y recién nacidos, toros y ovejas, camellos y asnos.’ ”

Saúl reunió al ejército y le pasó revista en Telayin. Luego se dirigió a la ciudad de Amalec y tendió una emboscada en el barranco. Saúl atacó a los amalecitas desde Javilá hasta Sur, que está cerca de la frontera de Egipto. A Agag, rey de Amalec, lo capturó vivo, pero a todos los habitantes los mató a filo de espada. Además de perdonarle la vida al rey Agag, Saúl y su ejército preservaron las mejores ovejas y vacas, los terneros más gordos y, en fin, todo lo que era de valor. Nada de esto quisieron destruir; sólo destruyeron lo que era inútil y lo que no servía. 

La palabra del SEÑOR vino a Samuel: “Me arrepiento de haber hecho rey a Saúl, pues se ha apartado de mí y no ha llevado a cabo mis instrucciones.”

Tanto se alteró Samuel que pasó la noche clamando al SEÑOR. Por la mañana, muy temprano, se levantó y fue a encontrarse con Saúl, pero le dijeron: “Saúl se fue a Carmel, y allí se erigió un monumento. Luego dio una vuelta y continuó hacia Guilgal.” 

Cuando Samuel llegó, Saúl le dijo:

—¡Que el SEÑOR te bendiga! He cumplido las instrucciones del SEÑOR. 

—Y entonces, ¿qué significan esos balidos de oveja que me parece oír? (le reclamó Samuel). ¿Y cómo es que oigo mugidos de vaca? 

—Son las que nuestras tropas trajeron del país de Amalec (respondió Saúl). Dejaron con vida a las mejores ovejas y vacas para ofrecerlas al SEÑOR tu Dios, pero todo lo demás lo destruimos. 

¡Basta! (lo interrumpió Samuel). Voy a comunicarte lo que el SEÑOR me dijo anoche. 

—Te escucho (respondió Saúl). 

Entonces Samuel le dijo: 

—¿No es cierto que, aunque te creías poca cosa, has llegado a ser jefe de las tribus de Israel? ¿No fue el SEÑOR quien te ungió como rey de Israel, y te envió a cumplir una misión? Él te dijo: "Ve y destruye a esos pecadores, los amalecitas. Atácalos hasta acabar con ellos." ¿Por qué, entonces, no obedeciste al SEÑOR? ¿Por qué echaste mano del botín e hiciste lo que ofende al SEÑOR? 

—¡Yo sí he obedecido al SEÑOR! (insistió Saúl). He cumplido la misión que él me encomendó. Traje prisionero a Agag, rey de Amalec, pero destruí a los amalecitas. Y del botín, los soldados tomaron ovejas y vacas con el propósito de ofrecerlas en Guilgal al SEÑOR tu Dios. 

Samuel respondió: 

—“¿Qué le agrada más al SEÑOR: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el PRESTAR ATENCIÓN, más que la grasa de carneros. La rebeldía es tan grave como la adivinación, y la arrogancia, como el pecado de la idolatría. Y como tú has rechazado la palabra del SEÑOR, él te ha rechazado como rey.” 

 

Pongámosle pues atención a Dios cuando nos habla por medio de sus servidores y cuando leemos la Biblia. No sea que no entendamos y nos perdamos por andar, como decía mi abuela, “papaloteando”. Conviene también practicar poniendo atención en todo lo demás, especialmente en la gente con la que convivimos, así desarrollaremos el hábito y seremos mejores para escuchar. Es lógico.

 

Espero sus comentarios, hasta la próxima.



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