Recién ha pasado día de Reyes, un evento bíblico e histórico que nos es revelado en la escritura de cómo unos hombres sabios provenientes de oriente , después de un largo viaje y guiados por una gran estrella, buscaron el lugar del nacimiento de Jesús para adorarle. La escritura dice que en su encuentro se postraron para honrarlo con oro digno de un rey, incienso propio de Dios y mirra para ungirlo como hombre.
Es de reflexión que estos hombres de oriente no solo eran reyes sino eran hombres preparados, cultos con entendimiento de los tiempos y de quien era aquel niño de Jerusalén, lo buscaron para simplemente honrarlo. Así es como la escritura dice, principio de la sabiduría es el temor de Dios prov. 1:7
Estoy convencido que ejercemos sabiduría cuando le damos a él, el primer lugar en nuestra vida, cuando al despertar le ofrecemos nuestros primeros pensamientos, cuando estamos a solas con él en intimidad y le ofrecemos nuestro amor. Somos sabios cuando le entregamos a El todo lo que somos, cuando lo honramos con nuestro trabajo, cuando pensamos primero en las necesidades de nuestro prójimo, cuando sacrificamos “nuestro” tiempo libre y se lo damos a él en honra y gloria.
Dios honra con creces a todo aquel que lo honra, a todo aquel que le ofrece un lugar en su corazón y mente.
Deseo profundamente que este año que inicia y que esta seguramente lleno de buenos propósitos, estos no solo sean para vernos bien por fuera sino también para vernos mejor por dentro, que no ejercitemos mas el bíceps que el espíritu, que no se vea mejor nuestra cara que nuestra alma, que no sea mayor el conocimiento del mundo que el del Reino.
Te invito a que nos comprometamos a leer más la palabra de Dios, para así conocer su pensamiento y deseos para cada uno de nosotros, y no nos dejemos influir por falsas tendencias o testimonios, debemos de cimentarnos bien para que no tambalee nuestro conocimiento. Para que ya no seamos como niños fluctuantes, llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza y por la astucia de quienes usan el engaño Efesios 4:14
Dios es nuestra fortaleza
Dr. Francisco Palacios Blancarte